|
Bienvenidos
Narom
Trayectoria personal
Noticias del Mundo - News - Actualidad
Cursos -
Talleres
Ayahuasca -
Plantas Sagradas
Chamanismo
Respiración Aeólica
Tantra
Musicoterapia
Alimentación para la Iluminación
Ovnis
- Contactados -Poderes ocultos
Masajes Terapéuticos
Viajes
Libros
Discos
Artículos entrevistas
reseñas
Iniciación Avalokiteshvara Tibet - Lama Ahbay Rinpoche
Solidaridad con el pueblo Shipibo
Contactar
Publicidad


|
|

El huevo
Os paso este maravilloso cuento de Andy
Weir que me ha hecho reflexionar. La muerte no es lo que nos pensamos. Más
allá de todo esto hay un Plan Establecido...
El Huevo
Ibas camino a tu casa cuando falleciste.
Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal.
Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los
paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo
estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.
Y fue entonces que nos encontramos.
“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”
“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.
“Había… un camión y estaba derrapando…”
“Sip”, dije.
“Yo… ¿Morí?”.
“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.
Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?”
Preguntaste. ¿Es el más allá?
“Más o menos”.
“¿Usted es Dios?”
“Si, soy Dios”.
“Mis hijos… mi esposa”. Preguntaste.
“¿Qué hay con ellos?”
“¿Estarán bien?”
“Eso me gusta. Acabas de morir y tu principal preocupación es tu familia.
Eso es muy bueno”.
Me miraste con fascinación. Para ti, no me veía como Dios. Sólo me veía
como un tipo común. O posiblemente una mujer. Una vaga figura de
autoridad, quizás. Más como una maestra de gramática, que como el
Todopoderoso.
“No te preocupes. Ellos estarán bien. Tus hijos te recordarán como alguien
perfecto en todo aspecto. No tuvieron tiempo para llegar a despreciarte
por algo en particular. Tu esposa llorará por fuera, pero sentirá alivio
por dentro. A decir verdad, tu matrimonio se estaba cayendo en pedazos. Si
te sirve de consuelo, se sentirá culpable al sentir alivio”.
“Oh”, dijiste. “Entonces, ¿Qué pasa ahora? ¿Me voy al Cielo, o al
Infierno, o algo así?
“Ninguno. Serás reencarnado”.
“Ah, entonces los hindúes tenían razón”.
“Todas las religiones están en lo cierto, a su manera”, contesté. “Camina
conmigo”.
Me seguiste mientras cruzábamos el vacío. “¿Adonde vamos?”
“A ningún lugar en particular. Se siente bien caminar mientras hablamos”.
“¿Y cuál es el punto entonces? Preguntaste. “Cuando renazca, seré
solamente una pizarra en blanco, ¿Verdad? Un bebé. Todas mis experiencias
y todo lo que hecho en esta vida no importará”.
“No exactamente. Llevas contigo todo el conocimiento y las experiencias de
todas tus vidas pasadas. Sólo que no lo recuerdas ahora mismo”.
Paré de caminar y te tomé por los hombros. “Tu alma es mucho más
magnífica, bella, y gigantesca de lo que puedas imaginar. Una mente humana
solo puede contener una pequeña fracción de lo que eres. Es como apoyar tu
dedo en un vaso con agua para sentir su temperatura. Pones una pequeña
parte de ti contra el recipiente, y para cuando la quitas, habrás obtenido
el conocimiento que poseía”.
“Has estado dentro de un humano por los últimos 48 años, por lo que aún no
te has extendido, para sentir tu inmensa consciencia. Si pasáramos el
suficiente tiempo aquí, comenzarías a recordarlo todo. Pero no tiene
sentido hacer eso entre cada vida”.
“¿Cuántas veces he reencarnado?”
“Oh, muchas. Muchísimas. Y en muchísimas vidas diferentes”. Dije. “Esta
vez serás una campesina china, en el año 540 AC”.
“Espera, ¿Qué?”. Tartamudeaste. “¿Me enviarás de vuelta en el tiempo?”
“Bueno, técnicamente, sí. El tiempo como lo conoces, solo existe en tu
universo. Las cosas son algo distintas de donde yo vengo”.
“¿De dónde vienes?”
“Mmm… Yo vengo de un lugar. Un lugar distinto. Y allí hay otros como yo.
Se que querrías saber como es este lugar, pero honestamente, no
entenderías”.
“Oh,” Dijiste algo desilusionado. “Un momento… Si soy reencarnado en
distintos lugares en el tiempo, en algún punto podría haber interactuado
conmigo mismo”.
“Seguro. Pasa todo el tiempo. Y con ambas vidas conscientes únicamente de
sí mismas, tu nunca sabes que este encuentro está sucediendo”.
“¿Cuál es el punto de todo esto, entonces?”
“¿Enserio?” Pregunté. ¿Me estás preguntando cuál es el sentido de la vida?
¿No está un poco estereotipado?”
“Bueno, es una pregunta razonable”. Persististe.
Te miré a los ojos. “El significado de la vida, la razón por la que creé
este universo, es para que madures”.
“¿Querrás decir la humanidad? ¿Quieres que maduremos?”
“No, solo tú. Creé este universo para ti. Con cada vida creces, maduras, y
te vuelves un intelecto mayor”.
“¿Solo yo? ¿Qué hay de los demás?”
“No hay nadie más”. Dije. “En este universo solo estamos tú y yo”.
Me miraste fija, e inexpresivamente. “Pero toda la gente en la Tierra…”
“Todos son tú. Diferentes encarnaciones de ti mismo”.
“O sea que, ¿Yo soy todos?”
“Ahora lo estás entendiendo”, te dije palmeándote la espalda a manera de
congratulación.
“¿Yo soy cada humano que ha vivido?”
“Y cada humano que vivirá. Exactamente”.
“¿Soy Abraham Lincoln?”
“Y eres John Wilkes Booth, también”. Agregué.
“¿Soy Hitler?”. Preguntaste apaleado.
“Y los millones que asesinó”.
“¿Soy Jesús?”
“Y todos sus seguidores”.
Te quedaste en silencio.
“Cada vez que trataste injustamente a alguien”, dije “te lo estabas
haciendo a ti mismo. Cada acto de amabilidad que has hecho, te lo has
hecho a ti mismo. Cada momento feliz y cada momento triste experimentado
por un ser humano fue, o será, experimentado por ti”.
Lo pensaste por un largo tiempo.
Luego me preguntaste, “¿Por qué? ¿Por qué hacer todo esto?”
“Porque algún día, te volverás como yo. Porque eso es lo que eres. Eres
uno de los míos. Eres mi hijo”.
“Whoa,” exclamaste incrédulo. “¿Dices que soy un dios?”.
“No. No todavía. Eres un feto. Aún estás creciendo. Una vez que hayas
vivido cada vida humana a través de los tiempos, habrás crecido lo
suficiente como para nacer”.
“Entonces, el universo entero es solo…”
“Un huevo”. Respondí. “Ahora es momento de que continúes hacía tu próxima
vida”.
Y te envié hacía ella.
Traducido por Fleko y escrito
por Andy Weir.
Fuentes: Narom -
www.narom.org - Lucas Raffa




"...El
gobierno oculto está permitiendo liberar y publicar toda la información, sobre sus actos y planes, a través de ciertas personas
(conscientes o no). Su pretensión es tenernos aún más asustados..."
"...Si
vamos a difundir noticias inquietantes, hagámoslo con Amor.
Teniendo la certeza absoluta de que la Luz, muy pronto, brillará entre
las tinieblas. Borrando para siempre la ignorancia a la que nos tienen
sometidos..."
Somos
Luz y Amor. No permitamos que nos oscurezcan.
GRACIAS
A TODOS POR SER LA LLAMA EN LA OSCURIDAD...
JL
NAROM.
|
|






|