Los siete sellos esenios - Profecías que se están cumpliendo
Algunos investigadores afirman que los Siete Sellos
Esenios están relacionados con los chakras del Planeta. Todas las
revelaciones que aparecen en estos Libros Sagrados, tienen que ver con
las fases -no exentas de dolor- por las que va a pasar el gran
organismo llamado Tierra para alcanzar la plenitud y la libertad. Y
nosotros con él...
LAS REVELACIONES
1) Erupción de volcanes
Y quité el primer sello y vi y observé al Ángel del Aire. Y de sus
labios fluía el aliento de vida. Y El se inclinó sobre la Tierra y le
dio al hombre los vientos de la sabiduría. Y el hombre respiró; y
cuando exhaló, el espacio se oscureció y los aromas se volvieron
hediondos y fétidos y nubes de maldad aparecieron sobre la Tierra. Y
giré mi rostro Con vergüenza.
2) Derrames de crudo
Y quité el segundo sello y vi y observé al ángel del Agua. Y de sus
labios fluía la Luz de la Vida y El se inclinó sobre la Tierra y le dio
al hombre un océano de amor. Y el hombre entró a las aguas claras y
relucientes. Y cuando tocó el agua, las corrientes claras se opacaron y
las aguas de cristal se volvieron turbias y con lama. Y los peces
agonizaban en la oscuridad
3) Incendios en todo el globo
Y quité el tercer sello y vi y observé al Ángel del Sol y de sus labios
fluía la Luz de la Vida y El se inclinó sobre la Tierra y le dio al
hombre el fuego del poder. Y la fortaleza del sol penetró en el corazón
del hombre y este tomó el poder e hizo con él un falso sol y, he aquí,
que él espació los rayos de la destrucción, quemando los bosques,
acabando con los valles de verdor, dejando sólo los huesos carbonizados de sus hermanos. Y giré mi rostro con vergüenza.
4) Dos eventos de la actualidad se vinculan al cuarto sello, ocurridos en la ciudad de Lahore y en Israel
Y quité el cuarto sello y vi y observé al Ángel del Regocijo y de sus
labios fluía la música de la Vida, y El se inclinó sobre la Tierra y le
dio al hombre el canto de paz. Y la Paz y el Regocijo, como la música,
fluían a través del espíritu del hombre. Pero el hombre oyó únicamente
la estridencia de la tristeza y el descontento y levantó su
espada y cortó las manos de los pacificadores y la levantó una y otra
vez y cortó las cabezas de los cantores. Y giré mi rostro con vergüenza.
5) La alineación especial del 21 de Mayo de 2011 en la mañana -que trae consigo la Hecatombe-
Y quité el quinto sello y vi y observé al ángel de la Vida, y de sus
labios fluía la Alianza Santa entre Dios y el hombre y El se inclinó
sobre la Tierra y le dio al hombre el don de la creación. Y el hombre
creó una segadora de hierro con forma de serpiente y la cosecha que
recogió, fue de hambre y muerte. Y giré mi rostro con vergüenza.
6) La alineación del 21 de Mayo
en la noche, constelación de Virgo y Saturno (Cronos quien devoró a sus
hijos en la mitología griega y romana) -Supuestamente indicaría el
rapto-
Y quité el sexto sello y vi y observé al Ángel de la Tierra y de sus
labios fluían el río de la vida eterna y El se inclinó sobre la Tierra
y le dio al hombre el secreto de la eternidad y le dijo al hombre que
abriera sus ojos y guardara los misterios del Árbol de la Vida en el
Mar Eterno. Pero el hombre levantó su mano y sacó sus propios ojos y
dijo que no había eternidad. Y giré mi rostro con vergüenza.
7) Fragmentos del cometa en América y tormenta solar
Y quité el séptimo sello y vi y observé al Ángel de la Madre Terrenal y
El me envió con Ella un mensaje de luz flameante del Padre Celestial. Y
este mensaje era para los oídos del hombre que estaba solo, el que
camina entre el cielo y la tierra. Y en el oído del hombre estaba
susurrando el mensaje. Y no oía. Más yo giré mis rostro convergüenza.
El regreso del Cordero (Jesucristo) estará marcado por una lluvia de meteoritos cinco meses después
Apocalipsis 14:1-2 Tuve otra visión: el cordero estaba de pie sobre el
monte Sion, acompañado de ciento cuarenta y cuatro mil personas
(144.000) que llevan su nombre y el nombre de su Padre escrito en la
frente. Un rumor retumbaba en el cielo como el ruido de torrentes
caudalosos o de estruendosos truenos. Era como un coro de cantores que
cantan acompañándose con arpas.
La NASA anuncia lluvia de meteoritos para el mes de octubre de 2011.
Apocalipsis
14: 6-7 Después vi un ángel que volaba en lo más alto del cielo,
portador de un mensaje de eterna felicidad para anunciarlo a los
habitantes de la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo. Clamaba
con fuerza:―Rindan a Dios honor y gloria, porque llego la hora de su
juicio. Adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y las fuentes.
Luz para todos...
REFLEXIONES DE LEONARDO STEMBERG
Os dejo, a continuación, fragmentos del evangelio apócrifo esenio, encontrado en los manuscritos del Mar Muerto...
He
aquí que el Ángel del Aire lo traerá y todos los ojos lo verán y
la Hermandad, toda la vasta Hermandad de la Tierra, levantará su
voz como uno y cantará debido a El. Así es, así sea.
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el que es, el que fue y el que vendrá.
Y la voz hablaba y giré para ver la voz que hablaba conmigo girando, vi
siete lámparas doradas y en medio de su luz brillante vi a uno
como el Hijo del Hombre, vestido de blanco, blanco como la nieve.
Y su voz llenaba el aire con un sonido como de agua tempestuosa y
en sus manos tenía siete estrellas, llenas de la Luz ardiente de
los cielos, de donde ellas venían.
Y cuando El habló, su rostro se llenó de luz, brillando y dorando como
mil soles y les dijo: no temáis, Yo soy el primero y el último,
Yo soy el principio y el fin. Escribe las cosas que has visto y
las cosas que son y las cosas que serán de aquí en adelante, el
misterio de las siete estrellas que llenan mis manos y los siete
candelabros dorados que resplandecen con Luz eterna. Las siete
estrellas son los ángeles del Padre Celestial y las siete llamas son
los ángeles de la Madre Terrenal.
Y el espíritu del hombre es la llama que fluye entre la luz de las
estrellas y la lámpara resplandeciente; un punto de Luz santa
entre el Cielo y la Tierra.
Estas cosas dijo el que sostenía las siete estrellas en sus manos,
quien camina en medio de las llamas de las siete lámparas doradas.
El que tenga oídos que oiga lo que el espíritu dice: al que venciere Yo
le daré de comer del Arbol de la Vida, que está plantado en medio
del Paraíso brillante de Dios.
Y luego El miró y he aquí, que una puerta se abrió en el cielo y una
voz que retumbaba por todas partes, como una trompeta, me habló:
Sube aquí y te mostraré las cosas que van a suceder a partir de ahora.
E inmediatamente estuve allí, en espíritu, en la entrada de la
puerta abierta. Y crucé por la puerta abierta, penetrando a un
Mar de Luz radiante. Y en la mitad del océano enceguecedor de
resplandor había un trono; y sobre el trono estaba uno cuyo
rostro estaba oculto y había un arco iris rodeando al trono,
parecía como una esmeralda.
Y alrededor del trono había trece sillas y sobre los asientos vi trece
ancianos vestidos con capas blancas y sus rostros estaban
cubiertos por una nube de luz que giraba.
Y siete candelabros de fuego ardían delante del trono, el fuego de la
Madre Tierra. Y las siete estrellas del cielo brillaban enfrente
del trono, el fuego del Padre Celestial.
Y delante del trono había un mar transparente como un cristal y
reflejados allí estaban todas las montañas y valles y océanos de
la Tierra y todas las criaturas que habitan en ella.
Y los trece ancianos se inclinaban ante el esplendor de el que estaba
sentado en el trono, cuyo rostro estaba oculto y ríos de luz
fluían de sus manos, de la una a la otra y ellos alababan
diciendo: Santo, Santo, Santo, Señor Dios todopoderoso, el que
era, el que es y el que ha de venir, tu eres digno, oh Señor, de
recibir la gloria, el honor y el poder; pues Tu has creado todas
las cosas.
Y luego vi a la diestra del que estaba sentado en el trono, cuyo rostro
estaba oculto, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado
con siete sellos. Y vi a un ángel pregonando con voz fuerte:
¿Quién es digno de abrir el libro y de quitar los sellos de él?
Y ningún ser en el cielo, ni en la Tierra, ni debajo de la Tierra, fue
capaz de abrir el libro, ni aún de mirar encima de él. Y me
afligí porque el libro no podía ser abierto, ni yo era capaz de
leer lo que había escrito.
Y uno de los ancianos me dijo: No te aflijas, extiende tu mano y toma
el libro, si, precisamente el libro con los siete sellos y
ábrelo, pues fue escrito para ti, quien eres a la vez el más bajo
de los bajos y el más alto de los altos.
Y extendí mis manos y toqué el libro. Y he aquí que la tapa se levantó
y mis manos palparon las páginas doradas y mis ojos contemplaron
el misterio de los siete sellos.
Y observé y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono. Y el
número era diez mil veces diez mil y miles de miles, diciendo con
voz fuerte: Toda la gloria y la sabiduría y la fortaleza y el
poder siempre y por siempre a El quien revelará los misterios de
misterios. Y vi las nubes de luz dorada que giraban extendiéndose
como un puente de fuego entre mis manos y las manos de los trece
ancianos y los pies del que estaba sentado en el trono, cuyo rostro
estaba oculto. Y quité el primer sello y vi y observé al
Ángel del Aire. Y de sus labios fluía el aliento de vida. Y El se
inclinó sobre la Tierra y le dio al hombre los vientos de la
sabiduría. Y el hombre respiró; y cuando exhaló, el espacio se
oscureció y los aromas se volvieron hediondos y fétidos y nubes de
maldad aparecieron sobre la Tierra. Y giré mi rostro con
vergüenza.
Y quité el segundo sello y vi y observé al ángel del Agua. Y de sus
labios fluía la Luz de la Vida y El se inclinó sobre la Tierra y
le dio al hombre un océano de amor. Y el hombre entró a las aguas
claras y relucientes. Y cuando tocó el agua, las corrientes
claras se opacaron y las aguas de cristal se volvieron turbias y
con lama. Y los peces agonizaban en la oscuridad inmunda y todas
las criaturas murieron de sed. Y giré mi rostro con vergüenza.
Y quité el tercer sello y vi y observé al Ángel del Sol y de sus labios
fluía la Luz de la Vida y El se inclinó sobre la Tierra y le dio
al hombre el fuego del poder. Y la fortaleza del solpenetró en el
corazón del hombre y este tomó el poder e hizo con él un falso
sol y, he aquí, que él espació los rayos de la destrucción,
quemando los bosques, acabando con los valles de verdor, dejando
sólo los huesos carbonizados de sus hermanos. Y giré mi rostro con
vergüenza.
Y quité el cuarto sello y vi y observé al Ángel del Regocijo y de sus
labios fluía la música de la Vida, y El se inclinó sobre la
Tierra y le dio al hombre el canto de paz. Y la Paz y el
Regocijo, como la música, fluían a través del espíritu del
hombre. Pero el hombre oyó unicamente la estridencia de la
tristeza y el descontento y levantó su espada y cortó las manos
de los pacificadores y la levantó una y otra vez y cortó las
cabezas de los cantores. Y giré mi rostro con vergüenza.
Y quité el quinto sello y vi y observé al ángel de la Vida, y de sus
labios fluía la Alianza Santa entre Dios y el hombre y El se
inclinó sobre la Tierra y le dio al hombre el don de la creación.
Y el hombre creó una segadora de hierro con forma de serpiente y
la cosecha que recogió, fue de hambre y muerte. Y giré mi rostro
con vergüenza.
Y quité el sexto sello y vi y observé al Ángel de la Tierra y de sus
labios fluían el río de la vida eterna y El se inclinó sobre la
Tierra y le dio al hombre el secreto de la eternidad y le dijo al
hombre que abriera sus ojos y guardara los misterios del Arbol de
la Vida en el Mar Eterno. Pero el hombre levantó su mano y sacó
sus propios ojos y dijo que no había eternidad. Y giré mi rostro
con vergüenza.
Y quité el séptimo sello y vi y observé al Ángel de la Madre Terrenal y
El me envió con Ella un mensaje de luz flameante del Padre
Celestial. Y este mensaje era para los oidos del hombre que
estaba solo, el que camina entre el cielo y la tierra. Y en el
oido del hombre estaba susurrando el mensaje. Y no oía. Mas yo
giré mis rostro con vergüenza.
¡Mirad!, extendí mi mano hacia las alas del ángel y dirigí mi voz al
cielo diciendo: Dime el mensaje; para que pueda comer del fruto
del Arbol de la Vida que crece en el Mar de la Eternidad. Y el
Ángel me miró con gran tristeza y hubo silencio en el cielo. Y
entonces oí una voz, que era como el sonido de una trompeta,
diciendo: Oh hombre, ¿quisieras tu mirar la maldad que has hecho,
cuando volteaste tu rostro del trono de Dios, cuando no hiciste uso de
los dones de los siete ángeles de la Madre Terrenal y de los
siete ángeles del Padre Celestial?
Y un dolor terrible se apoderó de mi cuando sentí dentro de mi los
espíritus de todos aquellos que se habían enceguecido ellos
mismos, como para ver unicamente sus propios deseos de la carne.
Y vi los siete ángeles que estaban delante de Dios y a ellos les
fueron dadas siete trompetas. Y otro ángel vino y se colocó ante
el altar, portando un incensario dorado y se le había dado
bastante incienso, que debería ofrendar con las oraciones de
todos los ángeles en el altar dorado que estaba delante del
trono. Y el humo del incienso ascendía hasta Dios, lejos de los
ángeles. Y el Ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del
altar y lo arrojó a la Tierra y hubo voces y truenos y relámpagos
y tormentas.
Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.
El primer Ángel tocó y hubo granizo y fuego mezclado con sangre, que
fueron arrojados en la Tierra y los bosques verdes y los árboles
se quemaron y todo pasto verde e volvió cenizas.
Y el segundo Ángel tocó y cuando esto ocurrió una gran montaña ardiendo
en fuego estaba precipitándose en el mar y sangre se levantó
desde la Tierra como un vapor. ...
Y el cuarto Ángel tocó y he aquí que hubo un gran terremoto y el sol se
volvió negro como un mechón de pelo y la luna se convirtió en
sangre.
Y el quinto Ángel tocó y las estrellas del cielo cayeron cobre la
Tierra, así como la higuera deja caer sus higos cuando es
sacudida por un viento fuerte.
Y el sexto Ángel tocó y el cielo se recogió como un papiro que se
enrolla y no hubo un árbol sobre toda la Tierra, ni una flor, ni
una brizna de hierba. Y yo estaba de pie sobre la Tierra y mis
pies se hundieron en el suelo blando y embotado en sangre,
extendiéndose tan lejos como mis ojos podían ver, Y sobre toda la
Tierra hubo silencio.
Y el séptimo Ángel tocó y vi un ser poderosos que descendía del cielo
envuelto en una nube y un arco iris estaba sobre su cabeza y su
rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Y tenía
en sus manos un libro abierto y colocó su pie derecho sobre el
mar y su pie izquierdo sobre la Tierra y clamó con gran voz, que
era maravilloso oír: ¿Oh hombre, desearás tu tener la visión de lo
que ha de ocurrir?
Y yo respondí, Tu sabes, Oh Unico Santo, que no desearía nada, con tal
que estas terribles cosas no ocurrieran. Y El dijo: El hombre ha
creado estos poderes de destrucción. El los ha creado con su
propia mente. El se ha distanciado de los ángeles del Padre
Celestial y de la Madre Terrenal y ha moldeado su propia
destrucción. Y yo le dije: ¿Entonces no hay esperanza, luminoso ángel?
Y una luz flameante fluyó como un río de sus manos y respondió: Siempre
hay una esperanza, oh tu para quien el cielo y la Tierra fueron
creados.
Y entonces el ángel que estaba sobre el mar y la Tierra levantó su mano
al cielo y juró por el que vive para siempre, por siempre, quien
creó el cielo y las cosas que están en él y el mar y las cosas
que están en él, que el tiempo no será más; pero en los días de
la voz del séptimo ángel, cuando El comience a tocar, el misterio
de Dios deberá ser revelado a aquellos que hayan comido del Arbol
de la Vida, que está por siempre en el Mar eterno.
Y la voz habló de nuevo diciendo: Ve y toma un libro que está abierto
en la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la Tierra.
Y fui donde el ángel y le dije: Dadme el libro, para que yo pueda comer
del Arbol de la Vida que está en la mitad del Mar eterno. Y el
ángel me dio el libro y abrí el libro y leí allí lo que siempre
había sido, lo que era ahora y lo que vendría.
Y vi el holocausto en el que se sumergía la Tierra y la gran
destrucción que ahogaría a todos los habitantes en océanos de
sangre y vi también la eternidad del hombre y el perdón infinito
del Todopoderoso.
Las almas de los hombres eran como páginas blancas en el libro, siempre listas para que una nueva canción fuera escrita.
Y levanté mi rostro hacia los site ángeles de la Madre Terrenal, hacia
los siete ángeles del Padre Celestial y sentí que mis pies
tocaban la fuente sagrada de la Madre Terrenal y mis dedos
tocaban los pies sagrados del Padre Celestial y escribí un himno
de acción de gracias: Te agradezco Padre Celestial, porque me has
colocado en una fuente de arroyos fluidos, en un manantial de
vida en una tierra de sequía, irrigando un jardín eterno de
prodigios; el Arbol de la Vida, misterio de misterios, que
extiende sus ramas infinitamente, pues, el plantío eterno sumerge
sus raíces en el arroyo de vida de una fuente eterna. Y Tu, Padre
Celestial, proteges sus frutos con los ángeles del día y de la
Noche y con llamas de Luz eterna ardiendo por doquier.
Y la voz habló de nuevo y de nuevo mis ojos se apartaron del esplendor del Reino de la Luz.
¡Atiende oh hombre!, tu puedes avanzar por el sendero correcto y
caminar en la presencia de los ángeles. Tu puedes avanzar por el
sendero correcto y caminar en la presencia de los ángeles. Tu
puedes glorificar a la Madre Terrenal en el día y al Padre
Celestial en la noche y por tu ser, corre el arroyo de la Ley.
Pero ¿dejarías tu hundirse a tus hermanos en el abismo de sangre, como
el destruido por dolor tiembla y gime bajo las cadenas de piedra?
¿Puedes tu beber el cáliz de Vida eterna cuando tus hermanos mueren de sed?
Y mi corazón estaba henchido de compasión y miré y he aquí que apareció
una gran señal en el cielo. Una mujer vestida de sol, y con la
luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de siete
estrellas. Y supe que Ella era la fuente de los arroyos que
fluían y la Madre de los bosques.
Y me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia y de sus
fosas expulsó aire fétido, repugnante y el mar de donde él se
levantó tornó sus aguas limpias en fango. Y sus cuerpos estaba
cubierto de roca negra y humeante. Y la mujer vestida con el sol
extendio sus manos hacia la bestia y la bestia se arrastró y la
abrazó. Y he aquí que su piel de nácar se marchitó con su fétido
aliento y su espalda se partió por sus brazos de roca.
Y con lágrimas de sangre ella se sumergió en el charco de fango y de la
boca de la bestia salieron ejércitos de hombres blandiendo
espadas y peleando el uno con el otro. Y peleaban con una furia
terrible y cortaron sus propios miembros viriles y extrajeron sus
propios ojos hasta que se sumieron en el abismo de lodo, gritando
en agonía y dolor.
Y me acerqué a la orilla del charco y metí mis manos y pude ver el
remolino de sangre y los hombres allí atrapados como las moscas
en una telaraña y hablé en voz alta diciendo: Hermanos, dejad
vuestras espadas y sujetaos de mi mano. Dejad este desacato y
profanación de Ella, quien te ha dado tu nacimiento y de El, que te ha
dado tu herencia. Pues tus días de compra y yisita se han
terminado y se han acabado además los días de persecución y
matanza. Pues el que va en cautividad, irá en cautiverio y el que
mata con la espada será matado con la espada.
Y los mercaderes de la Tierra se lamentarán y llorarán, pues ningún
hombre compra su mercadería nunca mas. Las mercaderías de oro, de
plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura
y de seda y de escarlata y de mármol y de bestias y de ovejas, de
caballos y carros y de esclavos y espíritus de los hombres, todas
estas cosas no pueden ser compradas ni vendidas, pues todo es
sepultado en un mar de sangre porque tu le has dado la espalda a tu
Padre y a tu Madre y adoraste la bestia que solo construye un
paraíso de piedra.
Alejad vuestras espadas, hermanos míos y sujetaos de mi mano y entrelacemos nuestros dedos.
Y vi en la distancia una gran ciudad blanca y brillante en el horizonte
lejano, de alabastro brillante y hubo voces y truenos y
relámpagos y hubo un gran terremoto como no ha habido jamás desde
que los hombres existen en la Tierra, así de poderoso y así de
grande. Y la gran ciudad estaba dividida en tres partes y las
ciudades de las naciones cayeron. Y la gran ciudad vino a la mente
de Dios, para darle a ella el cáliz del vino del ardor de su ira.
Y todas las islas huyeron y las montañas desaparecieron y cayó del
cielo sobre los hombres una enorme granizada, todos los granizos
del peso de un talento.
Y un ángel cogió una piedra como una gran piedra de molino y la arrojó
al mar diciendo: Así con violencia la gran ciudad será derribada
y nunca más será hallada.
Y la voz de los arpistas, músicos y de cantantes y trompetistas, no se
oirán nunca más en ti y ningún artista, sea cual fuere su arte,
se hallará nunca mas en ti, ni el ruido de una piedra de molino
se oirá nunca mas en ti, la luz de una lámpara no brillará mas en
ti, ni la voz del esposo y de la esposa serán mas oídas en ti;
pues tus mercaderes fueron los grandes hombres de la Tierra, pues
por tus brujerías todas las naciones fueron engañadas y en ellas se
halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los
que han sido muertos en la Tierra. Y mis hermanos se asieron de
mi mano y salieron del agua de fango y estuvieron entrando en el
mar de arena y los cielos se abrieron y bañaron sus cuerpos
desnudos con la lluvia.
Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como la voz
de un gran trueno. Y oí la voz de los arpistas tocando sus arpas
y cantaron como si fuera un nuevo canto delante del trono.
Y vi a otro ángel volar por al mitad del cielo, portando los cánticos
del día y de la noche y el Evángelio perpetuo pronunciar a todos
los que moran en la Tierra, a ellos que han ascendido del abismo
del fango y permanecen desnudos y bañados por la lluvia delante
del trono.
Y el ángel clamó: Temed a Dios y dadle gloria a El, pues la hora del
juicio ha llegado; y adoradle que El ha hecho el cielo y la
Tierra y el mar y las fuentes de aguas.
Y vi abrirse los cielos y observé un caballo blanco y el que lo montaba
era llamado Fiel y Verdadero y con justicia El juzgaba. Sus ojos
eran como una llama de fuego y sobre su cabeza había muchas
coronas y estaba envuelto en una luz resplandeciente y sus pies
estaban desnudos. Y su nombre era la Palabra de Dios. Y la
Hermandad Santa le siguió en caballos blancos, vestidos en lino
fino, blanco y puro y ellos entraban al edén infinito, en cuya
mitad está el Arbol de la Vida.
Y la multitud desnuda bañada por la lluvia cruzó al frente de ellos, temblando, para recibir su juicio.
Pues sus pecados eran muchos y habían deshonrado la Tierra. Pues
habían destruido las criaturas del mar y de la Tierra, envenenado
el campo, contaminado el aire y quemado viva la Madre que les dio
a luz.
Pero no vi que pasó con ellos, pues mi visión cambió y vi un cielo
nuevo y una Tierra nueva, ya que el primer cielo y la primera
Tierra habían desaparecido. Y no hubo más mar.
Y vi la ciudad santa de la Hermandad bajando del cielo, desde Dios,
preparada como una novia adornada para su esposo y oí una voz
fuerte del cielo que decía: Ved la montaña de la casa del Señor,
está en la cumbre de la montaña y es exaltada sobre las colinas y
toda la gente irá a ella. Venid y vamos a la montaña del Señor,
la casa de Dios y El nos enseñará sus caminos y caminaremos por
sus senderos en compañía de la Hermandad Santa y en observancia de la
Ley.
He aquí, el tabernáculo de Dios está con los hombres y El vivirá en
ellos y ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos y
será su Dios. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos y no habrá
mas muerte ni congoja ni llanto ni habrá ningún dolor, porque las
primeras cosas pasarán.
Aquellos que provocaron la guerra, convertirán sus espadas en rejas de
arado y sus lanzas en podadores. Las naciones no levantarán su
espada contra otras naciones, ni harán la guerra nunca mas,
porque las primeras cosas pasarán.
Y El habló otra vez: He aquí, Yo creo todas las cosas nuevas. Yo soy el
alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, Yo le
daré de la fuente del agua de la Vida. El que venciere heredará
todas las cosas y Yo seré su Dios y el será mi Hijo.
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas y todos
los farsantes, cavarán su propia tumba que arde con fuego y
azufre.
Y de nuevo mi visión cambió y oí las voces de la Hermandad Santa
entonando cánticos y diciendo: Venid vosotros y caminemos al
amparo de la Ley. Y vi la ciudad santa. Y los Hermanos desfilaron
por ella. La ciudad no tenía necesidad del sol ni de la luna para
la iluminara, pues la gloria de Dios le daba Luz. Y vi el río
puro del Agua de Vida, claro como el cristal, proveniente del
trono de Dios y en medio del río, plantado el Arbol de Vida, que
daba catorce clases de frutos y daba su fruto a aquellos que
deberían comer de él. Y las hojas del Arbol eran para la
salvación de las naciones.
Y no habrá allí mas noche y no tendrán necesidad de luz de lámpara, de
luz de sol, porque Dios el Señor los iluminará y reunirá por los
siglos de los siglos.
He alcanzado la visión interna y a través de tu espíritu en mi he oído tu secreto maravilloso.
A través de tu mística mirada has hecho que una fuente de conocimiento
more dentro de mí, una fuente de poder, fluyendo aguas de Vida.
Una abundancia de amor y de sabiduría abrazadora como el esplendor de Luz Eterna.
"...El
gobierno oculto está permitiendo liberar y publicar toda la
información, sobre sus actos y planes, a través de ciertas personas
(conscientes o no). Su pretensión es tenernos aún más asustados..."
"...Si
vamos a difundir noticias inquietantes, hagámoslo con Amor.
Teniendo la certeza absoluta de que la Luz, muy pronto, brillará entre
las tinieblas. Borrando para siempre la ignorancia a la que nos tienen
sometidos..."
Somos
Luz y Amor. No permitamos que nos oscurezcan.
GRACIAS
A TODOS POR SER LA LLAMA EN LA OSCURIDAD...